Tal vez un momento detuve el tiempo
Tal vez un momento detuve el tiempo
Pensando en el calor del silencio
Que ya no tengo.
Destruí mis ojos con cuchillos
De felicidad no deseada,
Llegando a lo mas profundo
Y oscuro de mi mente enferma.
No me apresuro por reír
Ni me molesta estar entre personas
Que vacían el espacio para dejar caer.
Tampoco le temo a la indiferencia
Porque es mi costumbre vivir con ella,
Bailar tenebrosamente con la tristeza
Y abrasar tempestuosamente a la muerte.
A veces confundo el día
Que ríe a mi espalda, como si fuera noche
A veces confundo tu presencia
Con la alegría que quizás quisiera.
Ya no sé si pisar fuerte y esperar
A que todo se quebré, para reiniciar mi tiempo
Ya no sé si correr hacia ti y tratar de sentirme seguro
Realmente no sé cuál es el futuro.
No sé si abrazarte y morir de frío
Entre el calor de tu cuerpo
No sé si dejarme volar
Y que me lleve tu viento.
Al entrar en ti recibí lo más bello
Que alguien me entregue su tiempo
Me entregue una mirada, una sonrisa
Que me haga ver en que momento
Grato me encuentro.
No soy un niño, aunque a veces lo parezco
Por que nada tengo, ni ese maldito silencio
Que me robó tu sueño,
El sueño de verme junto a ti en cada momento.
Eso no es malo creo,
Soñar con alguien que me ayuda a crecer
Que me ayuda a ver que no todo es tan malo
Que me ayuda a no ver mi oscuro pasado.
Espero que cuando te vayas, dejes una sonrisa
Grabada en el pensamiento, que aflore
En el momento más triste de mi camino
En el momento más triste de mi futuro silencio
Que me hará sentir bien
Con solo pensar en tú recuerdo.
Melodías amargas se retuercen en mi garganta
Como seres rasguñando clemencia
Descendentes en trineos húmedos
Bajan por la pálida y destruida mente
Mojando con su frío roce
Cada centímetro de mi piel.
Extiendo mi mirada hacia
El infinito horizonte, que se imagina
Cuan peligroso es vivir
Entre animales carnívoros y deseosos
De poder morder tus sentimientos
Y matar tu alma, comiendo poco a poco
Tus entrañas.
Metalizado por la indiferencia
Y corroído por el abandono
Me tomo la cara y refriego el dolor
De haber vivido
En un mundo caníbal.
Me he vitaminizado
Por tu cuerpo sedoso y pálido
Por tus besos de ángel que me elevan
Al infinito.
Por tu sonrisa cautiva,
Por el clamor de deseo que tengo
Por ser querido.
Pero solo me conformo con tu presencia
Que perfuma el ambiente
Que guía mi mente
A sanar el enredo de emociones
Que me traban e impiden que sea yo mismo.
Me he llenado de tu luz
Que enciende mi camino
No me retes por ser tan pequeño
Para haber tanto vivido.
Pero contigo crezco y tal vez
Un día sea tan grande
Que tu perfume no llenara
Mi ambiente
no me vitaminizare más
De tu ser y tu cuerpo ardiente.
Extenderé las alas
Para darte refugio
Te acercaras a entibiar
Tu soledad.
Me llevare tu esencia
Y destrozare tu pecho
Con garras húmedas
De excitación.
Bajare a otro mundo
Recorriendo el largo sendero
Que me lleva a la trampa
Por haberte recibido.
Ahí caeré una y otra vez
Como la lluvia que desciende
A unirse con la tierra,
Pero ella ama al sol.
Mis plumas caerán una a una
Hasta quedar en el desamparo
De un día de haber
Abierto las alas
A un corazón demasiado extraño.
Se enredan en los pies
Como víboras inquietas
Tus suaves piernas.
Me sonrojo por el calor
De manos traviesas
Que invaden casi conquistando
Una nueva tierra.
Lentamente pierdo
La soberanía de mi ser
Y me vuelvo obrero
De tu placer.
En lo más alto del ente
Izas tú bandera
Tomando propiedad de una mente
Y un cuerpo inconsciente
Que se siente a gusto por ser derrocado.
Por que quizás sabe
Que no ha perdido una guerra
Si no a ganado un momento
Que cualquier hombre siempre ha deseado,
Ser invadido por una mujer tan bella
Que seria un insulto resistirse a tan
Insinuante batalla.
Cierro los ojos
Por un momento
Veo seres corriendo
Como sombras locas
Buscando a sus dueños.
Dueños que murieron
Comiendo palabras de desaliento
Que se encerraron
Tras una cerca de silencio
Con un letrerito que decía
Estoy muerto.
¿Y ahora a quien devuelvo
Estos recuerdos?
Que perturban mi mente
Sir ser yo su dueño.
Silencio que pesa en el ambiente
Que oscurece el mundo,
Que acalla la muerte.
Un sol negro que no quema
Nace en el interior,
Explotando en gotas
Que unidas dan un río
Que arada las mejillas,
Dejando marcas
Que solo tu sonrisa
Maquilla mi vida.
Diamantes se quiebran
En pálidas piedras
Que el tiempo talla,
Con cada llanto que da la alegría.
Tómame en tus brazos
Y hazme dormir
En el perpetuo sueño, hazme feliz
Encajonando mi cuerpo
En una cama profunda,
De la cual no se sale a menos que vuelva
La alegría, a menos que vuelva
La vida.
Pedazos de cuerpo sé deshogan
En el vacío verde de indiferencia
Té como el cerebro en una sangrienta cena
Saboreando uno a uno tus sesos
Me revuelco en tus ideas deliciosas
Y deleito a mi mente en un contraste
De pensamientos.
Té como el cerebro
Pero no impregno
Tu sabiduría, que es sabia pero amarga
Que es abundante pero,
No satisface mi alma.
Soy un ser que se ha equivocado
Al querer comer sin ver
Sin abrir los ojos,
Comí cuanto pude
Pero no me sirvió para subir.
Actué como un caníbal
Que solo de carne se alimenta
Y los pensamientos y emociones
Se fueron por comer carne cruda.
La mirada que persigue,
Un deseo de placer,
Un cuerpo que se extrémese
Al sentir el aire endulzado
Por palabras mágicas,
Que tus oídos atontados
Reciben como un gran festín.
Eres la luz que enciende
En la oscuridad del silencio,
Iluminas con tu boca de la cual nacen
Dagas que tienen un blanco seguro,
Eres la cruz que desea ser portada
Por un hombre que ha pecado, y quién no?
Tus ojos le invitan apeteciblemente
Aceptar el desafío de la sabiduría sexual,
Tu mente se sonroja entibiando el cuerpo,
Llegando a desear sus caricias
Sus manos amplias y calientes.
Te reflejas en una habitación
Que tiene una cama en su techo,
La cual esta tan alta como tu loco apetito
Como tu ardiente cuerpo,
De esta cama no bajaras nunca
Ya que morirás en el nirvana
Incrustada por la espada sangrante de sudor.
Me disparas de mentira esperando
Que yo corra a ocultarme en la oscuridad
Y vuelva a jugar con mis manos
En caricias que denigran mi ser.
Un estado en que la muerte
Me mira desde mi puerta
Deseando mi tristeza plena,
Para que yo corra y busque su abrigo
Y me refugie en el putrefacto hedor
que saldrá cuando mi cuerpo muera.
Quizás me ría por haber muerto,
Quizás ría por haber recibido una bala falsa,
Que no mata tanto como una palabra, un gesto, una mirada. Esa que entierra mis alegrías e ilusiones,
Un cortejo fúnebre que me guía al descanso eterno que tu me deseas.
Será la ultima cama en donde no duerma contigo,
Estaré solo con los gusanos que cantan en un
Delicioso coro de satisfacer su hambre de muerte.
Mi mente cae en un profundo retardamiento,
Empieza el invierno mental que entumece con su frio mortuorio mis sentimientos
Se despide con una sonrisa la alborada.
El gallo madrugador ya no quiere vivir con las gallinas,
Que crueles explotan sus virtudes sementales.
Me detesto mirar al espejo,
Por que cada vez que lo hago
Veo un ser diferente, un ser que cada vez se ve mas muerto.
Ya no escuchare la música diáfana,
Que recorre mi sangre, la cual adormece mi
Deseo subliminalmente.
Ya no habrá miel en el panal, ya que las abejas
No quieren volver a someterse a las torturas de bailar
Entre lo dulce de ser azotadas.
